El misterio de Greenway abre las puertas

Cualquier obra de Agatha Christie nos traslada automáticamente a la Inglaterra Victoriana, a una época envuelta en una magia muy especial y, por supuesto, en el misterio que la reina de este género sabía crear a la perfección. “La muerte visita al dentista”, “Los cinco cerditos”, “Un cadáver en la biblioteca”, “Diez negritos”, “Muerte en el Nilo”, …, son algunas de las obras de Agatha Christie que nos mostraron de la forma más amena cómo era la sociedad de la Inglaterra Victoriana, sus costumbres, sus clases sociales, su estilo, su forma de pensar, …; mucho más que unas simples novelas de misterio.

Y es que Agatha Christie constituye todo un símbolo que trasciende a la propia literatura de misterio, símbolo y emblema de una época con un encanto muy especial, de una forma de ser y de pensar y con una personalidad paradigmática y propia que crea todo un mundo y una mitología a su alrededor, ejemplo y modelo para otros autores y personajes de ficción que nos evocan a Agatha Christie, todo un símbolo de la literatura de misterio y de una forma de entender la vida.

¿Quién no ha deseado alguna vez vivir de la literatura y crear sus obras en la paz del retiro rural, saboreando todas y cada una de las líneas escritas al calor de una cálida chimenea, saboreando la soledad del creador con una taza de té o de café humeante mientras se disfruta del tranquilo paisaje que se nos presenta tras la ventana de madera? Pues eso es precisamente lo que debía de sentir Agatha Christie en su casa de campo de Devon, Greenway, en el suroeste de Inglaterra, el lugar en el que la reina del misterio ideó gran número de sus magistrales obras y donde entretenía a sus amigos con el relato de las mismas, un lugar lleno de encanto y de evocadoras escenas que ya es posible visitar tras años de restauración.

Efectivamente, la casa de campo de Agatha Christie de Devon vuelve a abrir al público tras el largo período de restauración llevado a cabo por el National Trust, el “Patrimonio Nacional Británico”, que ha dedicado 6,4 millones de euros en la tarea, con la cooperación de numerosos voluntarios, con el objetivo de devolver al Mundo uno de los lugares imprescindibles en la vida y obra de Agatha Christie que, tras la muerte de ella, quedó en serio estado de abandono y deterioro, hasta que en el año 2005 el National Trust se hizo cargo de él con el objetivo de restaurarlo, tarea que se ha llevado a término y que nos permitirá disfrutar de uno de los iconos más significativos de la reina del misterio.

Pero además de quedar abierta al público la casa de campo de Devon, lo que permitirá a los visitantes recrear en cada una de sus estancias la vida y obra de Agatha Christie, también se anuncia que una parte de la vivienda quedará abierta a la posibilidad de ser alquilada como apartamento, por lo que, quienes puedan permitírselo, disfrutarán de una experiencia única en el lugar en el que la insigne escritora celebraba todos los veranos junto a su familia y amigos la culminación de otra de sus geniales novelas cargadas de suspense y misterio.

BIOGRAFÍA DE AGATHA CHRISTIE

Agatha Mary Clarissa Miller Christie Mallowan nació el 15 de septiembre de 1890 en Torquay (Devon, Inglaterra), en el seno de una acomodada familia, lo que le permitió dedicarse por entero a la literatura desde muy pequeña, siempre animada por su madre, Clarissa Margaret Boehmer, quien le descubrió el mundo de la literatura al tiempo que le daba clases en casa hasta los 16 años, figura materna fundamental en la vida y trayectoria profesional de Agatha Christie al quedar huérfana de padre a la temprana edad de los once años.

Agatha Christie, a pesar de su acomodada cuna, tampoco tuvo una vida fácil, ya que su primer matrimonio fracasó tras 14 años de infidelidades por parte de su esposo, el Coronel Archibald Christie, aviador del Royal Flying Corps, divorciándose en 1928, no sin antes haber llevado a cabo una sonada y misteriosa desaparición que, sin duda, fue motivada por una de las infidelidades de su esposo.

Efectivamente, el 3 de diciembre de 1926 Agatha Christie desapareció durante 10 días de forma misteriosa, como si de una de sus novelas se tratara, hallándose su coche abandonado y con las puertas abiertas en una cuneta, lo que generó gran expectación en la prensa y la sociedad británicas de la época, siendo hallada finalmente en un hotel de Harrogate, en el que se hospedó utilizando el nombre de la última de las amantes de su marido. Este misterioso episodio también coincidió en el tiempo con la muerte de su madre, por lo que podemos imaginar que Agatha Christie no atravesaba por su mejor momento por esas fechas, lo que sin duda la impulsó a protagonizar aquella misteriosa fuga.

Posteriormente, Agatha Christie contrajo matrimonio con el arqueólogo Max Mallowan, en el año 1930, quien era 14 años más joven que ella, a pesar de lo cual se convirtió en su fiel compañero, compartiendo con ella los impresionantes viajes por Oriente Medio que llevó a cabo la reina del misterio y que inspirarían obras tan relavantes como “Muerte en el Nilo”, obras que aportaron una nueva frescura a la creación de Agatha Christie y que trasladaron el escenario de sus relatos al sugerente ambiente de Oriente Medio.

Pero la obra de Agatha Christie va mucho más allá de sus conocidísimas novelas de misterio y de asesinatos en los que el veneno solía ser siempre el principal protagonista, ya que su creación artística trascendió más allá de la literatura y se desbordó al teatro y la radio. Efectivamente, Agatha Christie también tuvo en la dramaturgia un destacado papel, con obras como “La ratonera”, “Una visita inesperada” o “Matar es fácil”, así como en la radio, medio para el cual escribió algunos folletines, y la televisión, para la que en 1937 escribió “Wasp’s Nest”. Igualmente, son poco conocidas las obras de Agatha Christie que escribió con el seudónimo de “Mary Westmacott”, como fue el caso de “Giant’s Bread”, “Absent in the Spring” y “The Burden”, entre otras.

Toda esa vida dedicada a la creación literaria obtuvo el reconocimiento por parte de la sociedad británica, y así, en 1961, fue nombrada miembro de la Real Sociedad de Literatura y hecha doctora honoris causa en Letras por la Universidad de Exeter, concediéndosele en 1971 el título de “Dama del Imperio Británico”, un título nobiliario de la mayor importancia en Inglaterra.

Tras su muerte en 1976, a la edad de 85 años, el renombre de Agatha Christie como “reina del misterio” fue creciendo hasta nuestros días, todo un símbolo cuyo nombre se asocia inmediatamente a la sociedad victoriana y a una forma de ser y de entender la vida, con el encantador reclamo del suspense, la intriga y el misterio, reclamo que, desde luego, llenará de visitas la casa de campo de Devon, un lugar de visita obligada si te acercas a este lugar del suroeste de Inglaterra llamado Greenway en el que podrás recrear la vida y obra de Agatha Christie, un lugar lleno de magia y misterio que, seguro, no te dejará indiferente.

Y si quieres saber más sobre Greenway, la casa de campo de Agatha Christie que ahora se abre al público, así como sobre el universo de la autora, no dudes en visitar la página oficial dedicada a Agatha Christie.

La oscura trastienda del Consulado General de España en Lima

Desde hace años el Consulado General de España en Lima viene siendo objeto de numerosas críticas por su trato no sólo a los peruanos que se acercan a sus instalaciones para tramitar cualquier tipo de visado, sino también por el trato que se dispensa a los propios españoles que allí se acercan.

Los testigos que han sufrido en carnes propias diferentes episodios de maltrato en el Consulado General de España en Lima relatan desde hace años insultos, empujones, desprecios, desgana por parte de los funcionarios que atienden al público y, desde luego, una aplicación muy particular y arbitrario del ordenamiento jurídico español y comunitario europeo, con decisiones por parte de funcionarios que carecen de la cualificación profesional necesaria que más se acercan a la prevaricación, por no decir que se sumergen en ella directamente.

Ya en 2008 la actual Alcaldesa de Lima, Susana Villarán, denunció públicamente la corrupción existente en el seno del Consulado General de España en Lima y el sospechoso silencio de los medios de comunicación al respecto; una oscura trastienda que parecía encerrar un complejo juego de sucios intereses que, efectivamente, puso al descubierto la cadena norteamericana MSNBC ese mismo año en un reportaje en el que destapaba una trama de funcionarios del Consulado que traficaba con pasaportes auténticos en blanco que, una vez rellenados con datos falsos, eran virtualmente indetectables en ninguna frontera del Mundo.

Ciertamente, el Consulado General de España en Lima más parece una inmensa factoría que, a cambio de denegar visados en cantidades industriales, recauda cantidades ingentes de dinero en forma de tasas a los incautos que, confiando en los principios de legalidad y de seguridad jurídica, tramitan un visado de turismo sin saber que sí o sí la respuesta será negativa a pesar de reunir los requisitos exigidos por el propio Consulado, con situaciones rayanas en el absurdo más absoluto como el del caso de ese matrimonio de jubilados que contrata un viaje por España, con todo ya pagado, y siendo que le conceden el visado al marido, pero no a la mujer. Situaciones todas ellas que menoscaban la imagen de España en el exterior asociando a nuestro país a la corrupción y la inseguridad jurídica, al tiempo que favorecen a las mafias que proporcionan documentación para viajar de forma ilegal al Espacio Schengen; ciertamente, se da la paradoja de que no se conceden visados de turista a quienes reúnen los requisitos exigidos, pero, ¡oh sorpresa!, sí se conceden a quienes obviamente no reunían los requisitos y que, finalmente, se quedan como ilegales en nuestro territorio.

En cualquier caso, sería indispensable que el Ministerio de Asuntos Exteriores español investigase estas situaciones que ya se prolongan bastantes años en el tiempo, con diferentes cónsules generales que han ido pasando por el cargo y sin que la situación tenga visos de mejorar. Continúan los maltratos en la atención al público, las arbitrariedades a la hora de conceder o denegar visados y, desde luego, la imagen de España continúa deteriorándose cada vez más en un escenario en el que, al paso que vamos, tal vez seamos nosotros en un futuro quienes tengamos que solicitar visados para viajar como nuevos pobres que somos; en tal situación, desde luego, no nos gustaría recibir la atención que hoy por hoy dispensa el Consulado General de España en Lima.