Atentados en la Casa Blanca

En los inicios

El 24 de agosto de 1814, en el momento más álgido de la guerra de 1812 entre Estados Unidos e Inglaterra, tropas británicas ingresaron a la Casa Blanca. El presidente James Madison y su esposa Dolley estaban a salvo en Maryland.

16 de agosto de 1841, una multitud furiosa con la decisión del presidente John Tyler de vetar una iniciativa del Congreso de restablecer el Banco de Estados Unidos, lanzaron piedras contra la mansión y realizaron disparos al aire y lincharon una efigie del mandatario a la que prendieron fuego. Como resultado, el Distrito de Columbia (DC) decidió crear su propia policía.

Medio siglo violento

1º de noviembre de 1950, los agentes del Servicio Secreto y de la policía de la Casa Blanca se enfrentaron con disparos con armas de fuego frente a la Casa Blair, enfrente a la Casa Blanca, donde en ese momento residía el presidente Harry Truman y la primera dama Bess, por renovaciones en la mansión presidencial. Los nacionalistas puertorriqueños Oscar Collazo y Griseleo Torresola fueron los atacantes.

El agente del Servicio Secreto, Leslie Coffelt murió en el ataque tras abatir a Torresola. Collazo fue herido y condenado a muerte, pero el presidente Truman conmutó su pena por prisión perpetua y en 1979 fue liberado después de que el presidente Jimmy Carter conmutara la sentencia por tiempo cumplido.

El 17 de febrero de 1974, el joven soldado del ejército Robert Preston, quien había sido eliminado de un curso de entrenamiento de vuelo, robó un helicóptero desde un aeropuerto y voló hasta la Casa Blanca donde pretendía aterrizar en el jardín sur para demostrar sus habilidades como piloto. Los agentes del Servicio Secreto dispararon contra la aeronave obligando a Preston a aterrizar, tras lo cual fue detenido levemente herido.

22 de febrero de 1974, Samuel Byck, un vendedor desempleado secuestró un avión DC-9 de Delta en el aeropuerto Baltimore-Washington que pretendía estrellar contra la Casa Blanca, tras asesinar a un policía y luego a uno de los pilotos que le dijeron que no podían despegar. Finalmente hizo salir a los pasajeros y después de ser herido por la policía se suicidó. El caso inspiró la película de 2004 titulada “El asesinato de Richard Nixon” protagonizada por Sean Penn. Los agentes del Servicio Secreto reconocieron luego que sabían sobre las amenazas de Byck contra Nixon, pero no consideraron que pudiera llevar a cabo sus amenazas.

25 de diciembre de 1974, el día de Navidad, durante la presidencia de Richard Nixon, un automóvil Chevy Impala conducido por Marshall Fields de 25 años, quien decía ser el Mesías, atravesó los portones de la residencia y llegó hasta el portal norte, donde amenazó inmolarse con explosivos atados a su cuerpo. Tras horas de negociación se entregó y los explosivos resultaron ser falsos.

El 22 de marzo de 1984, un joven desempleado de 22 años llamado Anthony Holbert, luciendo lentes de sol y abrigado con una cazadora a cuadros, estacionó cerca del portal noroeste de la Casa Blanca en la Avenida Pennsylvania y tras desenvainar una espada de samurái pidió para hablar con el entonces presidente, Ronald Reagan, que estaba en el interior de la residencia como anfitrión en una recepción por el presidente de Francia. Los agentes consiguieron convencerlo de deponer su actitud y rendirse.

16 de marzo de 1984, un electricista con problemas de drogas, llamado David Mohonski al cual el FBI ya tenía bajo vigilancia por amenazas contra el presidente Ronald Reagan y que solía rondar la Casa Blanca, fue identificado por agentes durante la noche frente al ala sur e identificado, tras lo cual los agentes se acercaron y al ser amenazados con un arma fue herido en un brazo, arrestado y colocado bajo tratamiento psiquiátrico.

12 de septiembre de 1994, abrumado por la disolución de su matrimonio y severamente alcoholizado, un veterano del ejército y ex conductor de camiones, llamado Frank Eugene Corder, estrelló una avioneta Cessna robada contra el muro sur de la Casa Blanca. Corder murió en el impacto. La Casa Blanca estaba bajo renovaciones en ese momento y el presidente Bill Clinton y su familia no estaban en la residencia. Tras el fallo de seguridad las medidas de controles aéreos fueron revisadas.

29 de octubre de 1994, seis semanas más tarde, Francisco Martín Durán disparó contra la Casa Blanca en un supuesto intento de asesinato contra el presidente Bill Clinton que estaba mirando un partido de football americano en la residencia. Los agentes del Servicio Secreto lograron reducir al atacante de 26 años que aún se encuentra en prisión. Una bala ingresó por una ventana del Ala Oeste sin lesionar a nadie.

23 de mayo de 1995, nuevamente la Casa Blanca durante el gobierno de Clinton estuvo bajo ataque cuando un repartidor de pizza y ex estudiantes de psicología llamado Leland William Modjeski consiguió saltar la verja y correr por los jardines con un armas en la mano –que después se supo que estaba descargada-. Un agente del Servicio Seccreto consiguió herirlo. Otro agente fue herido en el tiroteo. Modjeski fue internado en una institución para enfermos mentales.

También en este siglo

7 de febrero de 2001, apenas dos semanas después de que George W. Bush asumiera la presidencia, un ex agente del servicio de impuestos (IRS, por su sigla en inglés) llamado Robert W. Pickett, con antecedentes de desequilibrios mentales e intentos de suicidio, sacó un arma ante los turistas y la policía frente a la Casa Blanca y comenzó a disparar al aire. Un agente del Servicio Secreto lo hirió en una pierna y tras ser detenido Pickett fue internado en tratamiento psiquiátrico.

11 de noviembre de 2011, se reportaron disparos contra la mansión presidencial. El presidente Barack Obama y la primera dama estaban de viaje en Oceanía. Ramiro Ortega Hernández, es el sospechoso de aparentemente haber disparado contra la Casa Blanca y fue acusado el jueves 17 de noviembre de intento de asesinato del presidente Barack Obama o de integrantes de su personal.

El misterio de Greenway abre las puertas

Cualquier obra de Agatha Christie nos traslada automáticamente a la Inglaterra Victoriana, a una época envuelta en una magia muy especial y, por supuesto, en el misterio que la reina de este género sabía crear a la perfección. “La muerte visita al dentista”, “Los cinco cerditos”, “Un cadáver en la biblioteca”, “Diez negritos”, “Muerte en el Nilo”, …, son algunas de las obras de Agatha Christie que nos mostraron de la forma más amena cómo era la sociedad de la Inglaterra Victoriana, sus costumbres, sus clases sociales, su estilo, su forma de pensar, …; mucho más que unas simples novelas de misterio.

Y es que Agatha Christie constituye todo un símbolo que trasciende a la propia literatura de misterio, símbolo y emblema de una época con un encanto muy especial, de una forma de ser y de pensar y con una personalidad paradigmática y propia que crea todo un mundo y una mitología a su alrededor, ejemplo y modelo para otros autores y personajes de ficción que nos evocan a Agatha Christie, todo un símbolo de la literatura de misterio y de una forma de entender la vida.

¿Quién no ha deseado alguna vez vivir de la literatura y crear sus obras en la paz del retiro rural, saboreando todas y cada una de las líneas escritas al calor de una cálida chimenea, saboreando la soledad del creador con una taza de té o de café humeante mientras se disfruta del tranquilo paisaje que se nos presenta tras la ventana de madera? Pues eso es precisamente lo que debía de sentir Agatha Christie en su casa de campo de Devon, Greenway, en el suroeste de Inglaterra, el lugar en el que la reina del misterio ideó gran número de sus magistrales obras y donde entretenía a sus amigos con el relato de las mismas, un lugar lleno de encanto y de evocadoras escenas que ya es posible visitar tras años de restauración.

Efectivamente, la casa de campo de Agatha Christie de Devon vuelve a abrir al público tras el largo período de restauración llevado a cabo por el National Trust, el “Patrimonio Nacional Británico”, que ha dedicado 6,4 millones de euros en la tarea, con la cooperación de numerosos voluntarios, con el objetivo de devolver al Mundo uno de los lugares imprescindibles en la vida y obra de Agatha Christie que, tras la muerte de ella, quedó en serio estado de abandono y deterioro, hasta que en el año 2005 el National Trust se hizo cargo de él con el objetivo de restaurarlo, tarea que se ha llevado a término y que nos permitirá disfrutar de uno de los iconos más significativos de la reina del misterio.

Pero además de quedar abierta al público la casa de campo de Devon, lo que permitirá a los visitantes recrear en cada una de sus estancias la vida y obra de Agatha Christie, también se anuncia que una parte de la vivienda quedará abierta a la posibilidad de ser alquilada como apartamento, por lo que, quienes puedan permitírselo, disfrutarán de una experiencia única en el lugar en el que la insigne escritora celebraba todos los veranos junto a su familia y amigos la culminación de otra de sus geniales novelas cargadas de suspense y misterio.

BIOGRAFÍA DE AGATHA CHRISTIE

Agatha Mary Clarissa Miller Christie Mallowan nació el 15 de septiembre de 1890 en Torquay (Devon, Inglaterra), en el seno de una acomodada familia, lo que le permitió dedicarse por entero a la literatura desde muy pequeña, siempre animada por su madre, Clarissa Margaret Boehmer, quien le descubrió el mundo de la literatura al tiempo que le daba clases en casa hasta los 16 años, figura materna fundamental en la vida y trayectoria profesional de Agatha Christie al quedar huérfana de padre a la temprana edad de los once años.

Agatha Christie, a pesar de su acomodada cuna, tampoco tuvo una vida fácil, ya que su primer matrimonio fracasó tras 14 años de infidelidades por parte de su esposo, el Coronel Archibald Christie, aviador del Royal Flying Corps, divorciándose en 1928, no sin antes haber llevado a cabo una sonada y misteriosa desaparición que, sin duda, fue motivada por una de las infidelidades de su esposo.

Efectivamente, el 3 de diciembre de 1926 Agatha Christie desapareció durante 10 días de forma misteriosa, como si de una de sus novelas se tratara, hallándose su coche abandonado y con las puertas abiertas en una cuneta, lo que generó gran expectación en la prensa y la sociedad británicas de la época, siendo hallada finalmente en un hotel de Harrogate, en el que se hospedó utilizando el nombre de la última de las amantes de su marido. Este misterioso episodio también coincidió en el tiempo con la muerte de su madre, por lo que podemos imaginar que Agatha Christie no atravesaba por su mejor momento por esas fechas, lo que sin duda la impulsó a protagonizar aquella misteriosa fuga.

Posteriormente, Agatha Christie contrajo matrimonio con el arqueólogo Max Mallowan, en el año 1930, quien era 14 años más joven que ella, a pesar de lo cual se convirtió en su fiel compañero, compartiendo con ella los impresionantes viajes por Oriente Medio que llevó a cabo la reina del misterio y que inspirarían obras tan relavantes como “Muerte en el Nilo”, obras que aportaron una nueva frescura a la creación de Agatha Christie y que trasladaron el escenario de sus relatos al sugerente ambiente de Oriente Medio.

Pero la obra de Agatha Christie va mucho más allá de sus conocidísimas novelas de misterio y de asesinatos en los que el veneno solía ser siempre el principal protagonista, ya que su creación artística trascendió más allá de la literatura y se desbordó al teatro y la radio. Efectivamente, Agatha Christie también tuvo en la dramaturgia un destacado papel, con obras como “La ratonera”, “Una visita inesperada” o “Matar es fácil”, así como en la radio, medio para el cual escribió algunos folletines, y la televisión, para la que en 1937 escribió “Wasp’s Nest”. Igualmente, son poco conocidas las obras de Agatha Christie que escribió con el seudónimo de “Mary Westmacott”, como fue el caso de “Giant’s Bread”, “Absent in the Spring” y “The Burden”, entre otras.

Toda esa vida dedicada a la creación literaria obtuvo el reconocimiento por parte de la sociedad británica, y así, en 1961, fue nombrada miembro de la Real Sociedad de Literatura y hecha doctora honoris causa en Letras por la Universidad de Exeter, concediéndosele en 1971 el título de “Dama del Imperio Británico”, un título nobiliario de la mayor importancia en Inglaterra.

Tras su muerte en 1976, a la edad de 85 años, el renombre de Agatha Christie como “reina del misterio” fue creciendo hasta nuestros días, todo un símbolo cuyo nombre se asocia inmediatamente a la sociedad victoriana y a una forma de ser y de entender la vida, con el encantador reclamo del suspense, la intriga y el misterio, reclamo que, desde luego, llenará de visitas la casa de campo de Devon, un lugar de visita obligada si te acercas a este lugar del suroeste de Inglaterra llamado Greenway en el que podrás recrear la vida y obra de Agatha Christie, un lugar lleno de magia y misterio que, seguro, no te dejará indiferente.

Y si quieres saber más sobre Greenway, la casa de campo de Agatha Christie que ahora se abre al público, así como sobre el universo de la autora, no dudes en visitar la página oficial dedicada a Agatha Christie.

La oscura trastienda del Consulado General de España en Lima

Desde hace años el Consulado General de España en Lima viene siendo objeto de numerosas críticas por su trato no sólo a los peruanos que se acercan a sus instalaciones para tramitar cualquier tipo de visado, sino también por el trato que se dispensa a los propios españoles que allí se acercan.

Los testigos que han sufrido en carnes propias diferentes episodios de maltrato en el Consulado General de España en Lima relatan desde hace años insultos, empujones, desprecios, desgana por parte de los funcionarios que atienden al público y, desde luego, una aplicación muy particular y arbitrario del ordenamiento jurídico español y comunitario europeo, con decisiones por parte de funcionarios que carecen de la cualificación profesional necesaria que más se acercan a la prevaricación, por no decir que se sumergen en ella directamente.

Ya en 2008 la actual Alcaldesa de Lima, Susana Villarán, denunció públicamente la corrupción existente en el seno del Consulado General de España en Lima y el sospechoso silencio de los medios de comunicación al respecto; una oscura trastienda que parecía encerrar un complejo juego de sucios intereses que, efectivamente, puso al descubierto la cadena norteamericana MSNBC ese mismo año en un reportaje en el que destapaba una trama de funcionarios del Consulado que traficaba con pasaportes auténticos en blanco que, una vez rellenados con datos falsos, eran virtualmente indetectables en ninguna frontera del Mundo.

Ciertamente, el Consulado General de España en Lima más parece una inmensa factoría que, a cambio de denegar visados en cantidades industriales, recauda cantidades ingentes de dinero en forma de tasas a los incautos que, confiando en los principios de legalidad y de seguridad jurídica, tramitan un visado de turismo sin saber que sí o sí la respuesta será negativa a pesar de reunir los requisitos exigidos por el propio Consulado, con situaciones rayanas en el absurdo más absoluto como el del caso de ese matrimonio de jubilados que contrata un viaje por España, con todo ya pagado, y siendo que le conceden el visado al marido, pero no a la mujer. Situaciones todas ellas que menoscaban la imagen de España en el exterior asociando a nuestro país a la corrupción y la inseguridad jurídica, al tiempo que favorecen a las mafias que proporcionan documentación para viajar de forma ilegal al Espacio Schengen; ciertamente, se da la paradoja de que no se conceden visados de turista a quienes reúnen los requisitos exigidos, pero, ¡oh sorpresa!, sí se conceden a quienes obviamente no reunían los requisitos y que, finalmente, se quedan como ilegales en nuestro territorio.

En cualquier caso, sería indispensable que el Ministerio de Asuntos Exteriores español investigase estas situaciones que ya se prolongan bastantes años en el tiempo, con diferentes cónsules generales que han ido pasando por el cargo y sin que la situación tenga visos de mejorar. Continúan los maltratos en la atención al público, las arbitrariedades a la hora de conceder o denegar visados y, desde luego, la imagen de España continúa deteriorándose cada vez más en un escenario en el que, al paso que vamos, tal vez seamos nosotros en un futuro quienes tengamos que solicitar visados para viajar como nuevos pobres que somos; en tal situación, desde luego, no nos gustaría recibir la atención que hoy por hoy dispensa el Consulado General de España en Lima.