Entrevista para Revista Debate

Entrevista realizada por Néstor Leone para Revista Debate. Hermes Binner, titular del Partido Socialista, analiza el presente del Frente Amplio Progresista y la situación política y económica del país.

Con 3.684.970 de votos, que significaron el 16,81 por ciento de las preferencias, Hermes Binner llegó segundo en las elecciones presidenciales del 23 de octubre último. Lejos, muy lejos de la performance de una reelecta Cristina Kirchner, pero ganando la pulseada entre la fragmentada y alicaída oferta opositora. Ocho meses después, ya en el llano, sin cargos ejecutivos ni como legislador, pero con la responsabilidad de presidir el Partido Socialista, Binner trata de hacer pie en un escenario que combina volatilidad y humores cambiantes, y fuerzas no peronistas que juegan con rezago la disputa por la visibilidad. En esta entrevista con Debate, el ex gobernador de la provincia de Santa Fe analiza el mapa político argentino, se opone a una eventual reforma de la Constitución y se queja por el trato que tiene su provincia de parte del gobierno nacional.

Usted pidió que la Presidenta convocase a un gobierno de concertación. ¿Qué significaría eso, en este contexto?

Esa respuesta vino a cuenta de la pregunta sobre qué haría si fuese gobierno, y dije que llamaría a un Consejo Económico Social para concertar políticas. Ahora, respecto de la Presidenta, sería importante que identificara cuáles son los principales problemas de la Argentina.

¿Y cuáles son para usted?

Son económicos y políticos. El tema inflación es dominante. Estamos entre los países con mayor índice en el mundo y esto no es bueno, evidentemente. Hay una carrera de precios y salarios que no nos lleva a ninguna parte. En Santa Fe, por ejemplo, se recompuso el salario en 21 por ciento para todo el año, pero ya se está pidiendo una nueva recomposición. Cuando se cobra ese 21 por ciento, los precios ya aumentaron… Entonces, ¿dónde se para esta carrera?

¿Y en términos políticos?

El autoencierro en el que se encuentra la señora Presidenta, que no les hace bien ni a ella ni al país. Debería salir a dialogar más… En Santa Fe lo hemos hecho. Abrimos una multisectorial, a partir de la propuesta de un diputado del justicialismo. Lo implementamos en 2009, con la Unión Industrial, la CGT y la CTA.

¿Qué podría aportarle el FAP, de convocarse?

Nosotros pensamos en términos de país, porque estamos en este barco y no queremos que el barco escore. No le conviene a nadie.

Los referentes opositores parecen ser aquéllos que hasta no hace mucho estaban con el Gobierno. Hugo Moyano, por caso O Alberto Fernández. O la disputa con el gobernador Daniel Scioli. ¿No habla de cierto déficit de la oposición como tal?

Primero, estamos en democracia y hay derecho a pensar e interpretar acontecimientos de la manera que sea. Nosotros somos un colectivo que defendemos, a partir de haber logrado casi tres millones setecientos mil votos, una propuesta muy seria que está fundada en un programa y en el perfeccionamiento de nuestra estructura política. Construimos desde ese lugar y respetamos a los demás, pero creemos que tenemos una propuesta mejor.

¿Considera que el Frente Amplio ha crecido?

Totalmente. Las pruebas las tenemos en nuestras reuniones en el interior, muy participativas, con muchas instituciones sociales que nos acompañan. Estamos creciendo.

¿Cree que Cristina buscará otro mandato?

Por lo pronto, nos vamos a oponer a cualquier reforma constitucional. Si no se cumple el espíritu de la Constitución de 1853 en relación con el federalismo; si no se cumple la Constitución de 1994 en cuanto a las nuevas instancias institucionales que crearon, ¿para qué queremos reformar nuevamente la Constitución? Tendríamos que empezar por cumplirla.

SOCIOS POLÍTICOS

¿Qué evaluación hace del primer año de existencia del FAP?

Crecimos en representatividad territorial. Es una fortaleza que permite hablar de una base sólida.

Con Pino Solanas, por ejemplo, las cosas parecen estar mejor. Distinto del año pasado, cuando se tomaron caminos diferentes.

Pero fue un caso risueño, si se quiere. Por un lado, fuimos a la presentación de la fórmula de Proyecto Sur y, luego, Pino vino a la nuestra. Fueron cuestiones que no se resolvieron sobre la marcha, pero que se van a resolver en el futuro.

¿Cómo está la relación del FAP con el radicalismo, hablando en términos de coalición política?

En Santa Fe está trabajando con nosotros. De todos modos, es cierto, hay un sector al que le gusta más estar con Mauricio Macri. Y si les gusta más, está bien. Es una cuestión de afinidad. Y de los “cómo”. Que la educación es importante, estamos todos de acuerdo. La cuestión es cómo hacemos para que la educación sea importante. Ahí vienen las ópticas distintas. Y me parece bien que existan ópticas diferentes.

RECETAS E INFLACIÓN

¿Vamos hacia una mayor conflictividad social?

Hay que trabajar para que no ocurra. A nadie le hace bien.

¿Cómo se para el FAP frente al conflicto CGT-Gobierno?

Es un problema del partido de gobierno. Tienen que resolverlo ellos.

En la oposición, en términos generales, existe una ausencia de articulación con movimientos sociales o espacios carentes de representación. ¿Lo ve así?

No es la visión que tengo, luego de lo que hemos visto en el interior. Nos falta mucho por recorrer, pero veo entusiasmo.

¿Y cuánto de esto le adjudica al impacto de la crisis global, que está pegando muy duro a la socialdemocracia europea, por ejemplo?

En Europa también hay crisis, pero de otro tipo. Brasil la lleva mucho mejor. Uruguay, también. En ese sentido, no tenemos dimensión del impacto negativo que significa la inflación. Estamos en el cuarto lugar en el mundo. Es grave. Esto hace que salgamos del esquema de competitividad. ¿A quién le vendemos? No podemos discutir la calidad del aceite de oliva de los españoles; sí podemos defender la calidad del aceite de oliva de los argentinos.

¿Se puede hablar de recesión?

Se avanza o se retrocede. Y hoy estamos retrocediendo. Hay empresas que tienen asignados los créditos del Bicentenario y no saben si tomarlo o no. Y es un crédito que parece un beneficio de Dios. Los costos laborales crecieron en dólares. Los insumos, cuando son importados, dependen de la balanza comercial.

 

Fuente: Revista Debate.