La oscura trastienda del Consulado General de España en Lima

Desde hace años el Consulado General de España en Lima viene siendo objeto de numerosas críticas por su trato no sólo a los peruanos que se acercan a sus instalaciones para tramitar cualquier tipo de visado, sino también por el trato que se dispensa a los propios españoles que allí se acercan.

Los testigos que han sufrido en carnes propias diferentes episodios de maltrato en el Consulado General de España en Lima relatan desde hace años insultos, empujones, desprecios, desgana por parte de los funcionarios que atienden al público y, desde luego, una aplicación muy particular y arbitrario del ordenamiento jurídico español y comunitario europeo, con decisiones por parte de funcionarios que carecen de la cualificación profesional necesaria que más se acercan a la prevaricación, por no decir que se sumergen en ella directamente.

Ya en 2008 la actual Alcaldesa de Lima, Susana Villarán, denunció públicamente la corrupción existente en el seno del Consulado General de España en Lima y el sospechoso silencio de los medios de comunicación al respecto; una oscura trastienda que parecía encerrar un complejo juego de sucios intereses que, efectivamente, puso al descubierto la cadena norteamericana MSNBC ese mismo año en un reportaje en el que destapaba una trama de funcionarios del Consulado que traficaba con pasaportes auténticos en blanco que, una vez rellenados con datos falsos, eran virtualmente indetectables en ninguna frontera del Mundo.

Ciertamente, el Consulado General de España en Lima más parece una inmensa factoría que, a cambio de denegar visados en cantidades industriales, recauda cantidades ingentes de dinero en forma de tasas a los incautos que, confiando en los principios de legalidad y de seguridad jurídica, tramitan un visado de turismo sin saber que sí o sí la respuesta será negativa a pesar de reunir los requisitos exigidos por el propio Consulado, con situaciones rayanas en el absurdo más absoluto como el del caso de ese matrimonio de jubilados que contrata un viaje por España, con todo ya pagado, y siendo que le conceden el visado al marido, pero no a la mujer. Situaciones todas ellas que menoscaban la imagen de España en el exterior asociando a nuestro país a la corrupción y la inseguridad jurídica, al tiempo que favorecen a las mafias que proporcionan documentación para viajar de forma ilegal al Espacio Schengen; ciertamente, se da la paradoja de que no se conceden visados de turista a quienes reúnen los requisitos exigidos, pero, ¡oh sorpresa!, sí se conceden a quienes obviamente no reunían los requisitos y que, finalmente, se quedan como ilegales en nuestro territorio.

En cualquier caso, sería indispensable que el Ministerio de Asuntos Exteriores español investigase estas situaciones que ya se prolongan bastantes años en el tiempo, con diferentes cónsules generales que han ido pasando por el cargo y sin que la situación tenga visos de mejorar. Continúan los maltratos en la atención al público, las arbitrariedades a la hora de conceder o denegar visados y, desde luego, la imagen de España continúa deteriorándose cada vez más en un escenario en el que, al paso que vamos, tal vez seamos nosotros en un futuro quienes tengamos que solicitar visados para viajar como nuevos pobres que somos; en tal situación, desde luego, no nos gustaría recibir la atención que hoy por hoy dispensa el Consulado General de España en Lima.

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