2 de agosto de 2011

Carta a los Santafesinos

Santa Fe, 2 de agosto de 2011

Estimados amigos,

Junto a ustedes comenzó mi actividad política, y siempre, hasta ahora, he concentrado mis esfuerzos en nuestra provincia. Ustedes me han distinguido con vuestra confianza y vuestros votos. No hay honor ni reconocimiento más importante para mi.

Ahora estoy recorriendo el país en una campaña por la Presidencia de la Nación. Es algo nuevo que necesito compartir con ustedes. Cuántas cosas hicimos juntos en Rosario y en Santa Fe, cuántas cosas podríamos hacer juntos los argentinos.

Hace falta terminar definitivamente con el país en blanco y negro, del enfrentamiento entre los argentinos. No corresponde a la realidad, y es un modelo político que nos llevará al fracaso. Que ya está fracasando.

En Santa Fe demostramos que podemos gobernar con pluralismo, respetando las diferencias, con diálogo, buscando construir los cambios entre todos. De lo contrario los cambios son efímeros.

¡Hay tanto para cambiar! Lo compruebo a diario. No voy hacer la lista, porque creo que lo más importante es que tenemos que cambiar los valores que guían a un gobierno. Lo principal no puede ser el poder y siempre el poder.

Lo principal deben ser la calidad y el nivel de vida de nuestra gente, de todos los argentinos; no podemos acostumbrarnos a la miseria y a la pobreza que vemos, ni a la riqueza impresionante de nuestros recursos naturales, ni de las capacidades y la inteligencia de los argentinos, desaprovechados. No podemos perder esta oportunidad.

La oportunidad de crecer con justicia social en serio, y no con este clientelismo que nos empobrece a todos. Crecer con federalismo, con más y mejor trabajo, con más y mejor educación. La oportunidad de un gobierno que predique la honestidad y la transparencia con el ejemplo, y disponga de esa manera de las herramientas imprescindibles para combatir la delincuencia.

Necesitamos un gobierno con capacidad de diálogo con toda la sociedad, con los otros partidos políticos, con las organizaciones sociales y sindicales, con las empresas, para poder acordar políticas nacionales en los temas más importantes. No como discurso, sino como realidad, como práctica de gobierno. En Rosario y en la provincia hicimos esa experiencia y nos dio resultado.

Recorriendo el país, viendo nuevas realidades comprendo más que nunca la importancia que tuvo y tiene como mensaje haber levantado las vallas metálicas que rodeaban nuestra casa de gobierno en Santa Fe. El poder no debe cercarse: debe abrirse a la gente; es la mejor garantía de un buen gobierno.

Con ustedes comencé este viaje y ahora los necesito. Quiero sentirme junto a ustedes en este nuevo camino, en este objetivo posible y optimista de cambiar la Argentina.

Sin ustedes, no podría lograrlo. Afectuosamente.

 

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