Ser solidarios no es dar lo que nos sobra, es construir juntos lo que nos falta.
La solidaridad es esa fuerza que nos mantiene unidos como sociedad, justo cuando parece que los problemas son demasiado grandes y nuestros recursos más escasos que nunca.
La historia argentina nos enfrentó una y otra vez al poder de nuestra solidaridad. Hemos podido resistir crisis recurrentes, pero el asedio del individualismo neoliberal nos marcó con la herida más profunda. Mientras la solidaridad se erosionaba, la pobreza y la exclusión crecían.
Argentina tiene un desafío impostergable: volver a fortalecer los lazos que nos unen unos con otros, y tejer -desde la fábrica, desde la universidad, desde el barrio, y por supuesto desde el Estado- una red lo suficientemente fuerte como para contener a todos y todas. No creemos en ninguna mano invisible; creemos en la red visible de la solidaridad que construye.






















