Necesitamos reconciliar ética y política para producir un verdadero cambio moral.
El Estado y la política están en la actualidad bajo sospecha. La confianza en las instituciones debilitada. En momentos en los cuales la legitimidad pública atraviesa una seria crisis, y las instituciones en general parecen no concitar las lealtades de otras épocas, estamos convencidos de que la transparencia en la acción pública es el único camino que nos permitirá volver a hacer de la confianza el fundamento de vida social.























